megafone.net – Cartografía Pública Digital como dispositivo para la imaginación política: Entrevista a Antoni Abad | DIANA PADRÓN ALONSO

August 19, 2014

La irrupción posmoderna del noeliberalismo y la articulación de nuevas estrategias de poder basadas en la integración de la diferencia, la deslocalización y la multiplicación de centros; ha precipitado el fracaso del mapa moderno (autoritario, territorial y monocéntrico), obligando a reformular la representación cartográfica oficial hacia un modelo en red que actualiza la idea de laberinto y recupera aquel imaginario de un mundo plano.

En esta coyuntura, la cultura contemporánea viene ensayando diferentes comportamientos cartográficos, lo que ha contribuido a asentar la cuestión geopolítica como paradigma del pensamiento contemporáneo. Sin embargo, se hace necesario adoptar una perspectiva crítica para analizar si estos comportamientos se desarrollan desde la lógica del relato oficial, desde la nostalgia del proyecto moderno, o mediante una suerte de pulsión antagonista interesada en profanar las lógicas de poder que existen tras el dispositivo hegemónico.

Aprovechando la exposición que le ha dedicado el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA), he tenido la oportunidad de entrevistar a Antoni Abad para preguntarle por estas cuestiones desde el proyecto megafone.net, un trabajo en el que incorpora la preocupación por el espacio de sus obras anteriores a través de un espacio público digital constituido por una cartografía para la autorrepresentación de diferentes colectivos en riesgo de exclusión social.

Diana Padrón: En las últimas décadas la geografía ha pasado a ocupar una posición importante en el pensamiento crítico. En la entrevista que la revista Hérodote realiza a Michel Foucault en 1976, éste reconocía que había sido justamente el estudio de la geografía lo que le había hecho comprender las relaciones de poder y las estrategias de dominio que subyugan el lugar. Usted se ha interesado por el espacio desde obras como Sísifo y Últimos deseos, hasta su último trabajo megafone.net donde la cartografía toma el eje vertebrador del proyecto. ¿Cómo llega a esta idea?

Antoni Abad: Mi interés sobre lo que yo he llamado cartografía pública digital, viene dado en realidad por una serie de casualidades. En este sentido tendría que hablar concretamente de un proyecto que no se si lo enlazaría con esos trabajos anteriores que has mencionado: se trata del proyecto de la mosca virtual Z. Este trabajo, además de consistir en un prototipo de red social horizontal que se articulaba mediante una “estructura desestructurada”; trataba de encontrar maneras para que los participantes (los que tenían la mosca instalada), pudieran comunicarse entre ellos. De esta forma, se me ocurrieron varias posibilidades, y quizás sea en ese momento cuando empiezo a conectarme con la geografía.

image 1net.art Z, Antoni Abad, 2001

Estas posibilidades radicaban en la facultad de conectarte con otras personas si hablabas la misma lengua, ya que cuando instalabas la mosca detectabas en qué lengua estaba el sistema operativo del usuario, lo cual nos permitía generar una interfaz de comunicación. Otra de estas posibilidades (quizás la visiblemente más cartográfica) tenía que ver con la situación de las moscas (o los participantes que había detrás de estas), en relación a la zona horaria en la que habitaban. La representación de esto era bien cartográfica, ya que consistía en un mapa del mundo constituido por enjambres de moscas sobre los que el usuario podía clicar y seleccionar automáticamente una mosca que estaba en su misma zona horaria. Había también otras posibilidades, como era el árbol genealógico fractal que de alguna manera también construía una cartografía de esa red: al instalar cada nueva mosca (lamentablemente en el momento era inviable hacerlas copular), esa recién nacida buscaba aleatoriamente sus progenitoras, construyendo así ese árbol fractal, que de alguna manera iba explicando las generaciones de moscas. Se podría decir por tanto, que se trataba de una cartografía genealógica.
En cualquier caso, digamos que el regreso o la recuperación de este embrión de la cartografía pública digital vino dado a mediados de 2005, cuando un amigo me comentó que había conocido a Gema Hassen-Bey, que en ese momento estaba sacando fotos de las barreras arquitectónicas y otros obstáculos que encontraba en la calle. Fue muy interesante la conversación que tuve con ella, así que inmediatamente pensé que tenía que incorporar la cartografía a los proyectos de megafone.net, que hasta ese momento no la incluía, básicamente porque no se me había ocurrido, además de que tampoco había herramientas para ello. Pero ese mismo año, aparece el primer móvil con bluetooth que era capaz de conseguir coordenadas GPS. La conjunción de esas dos cosas me llevó a que cuando me propusieron realizar un proyecto en Arts Santa Mónica, les planteé llevar a cabo una cartografía de la ciudad, a partir de las barreras y los obstáculos que localizasen un grupo de personas con diversidad funcional que quieran participar de este proyecto. Es en ese momento cuando entro de lleno en la cartografía.

D.P: ¿A qué cree que se debe esa proliferación de prácticas artísticas que reivindican otro tipo de cartografías? ¿Cree que estos proyectos están posibilitando un cambio en la manera de imaginar nuestro mundo?

A.A: Obviamente creo, ahora que está en boga la visualización de datos, que todas las representaciones que vengan dadas desde abajo nos sitúan de otra manera. Ya no nos interesan las cartografías imperiales, sino esas cartografías otras que nos hablan de quiénes somos y qué queremos (quizás más qué queremos). En el caso del proyecto megafone.net llevado a cabo por personas con diversidad funcional en Barcelona, fue interesante porque se hizo también un mapa en papel, y ese mapa tuvo mucha difusión. Curiosamente al cabo de quince días, el Ayuntamiento de Barcelona publicó un mapa de lugares accesibles. No sabré nunca si hubo voluntad de hacer un contra-mapa o fue casualidad, pero fue curioso que saliese casi inmediatamente después del proyecto.

 

image 2Mapa Canal Accessible, Antoni Abad, Barcelona, 2006-2013

D.P: Hábleme de los inicios de megafone.net ¿Cómo comienza a desarrollar este impulso cartográfico?

A.A: Pasaron muchas cosas. Entre otras, el módulo funcionaba fatal, google.maps acababa de nacer y todavía no te permitía poner tus propios puntos en los mapas. Además, los GPS tardaban en obtener un fix: si te metías en calles estrechas perdían la conexión y volver a recuperarla podía costarte unos 20 minutos. Todo esto se agravaba considerando que estamos hablando de personas que iban en silla de ruedas y que por tanto necesitaban tener libres las dos manos. Así que teníamos muchos problemas técnicos que resolver para llevar a cabo algo así.
Pero como siempre, conseguimos darle la vuelta a la cosa. Nos inventamos un sistema que consistía en que los emisores escribiesen el nombre de la calle y el número en un SMS. Con estos datos hicimos un hack con los planos del Ayuntamiento de Barcelona (TMB), que estaban en línea. Así, al enviar el nombre de la calle y el número, en la web se publicaba un pequeño mapa que nuestro servidor absorbía. De esta manera conseguimos que apareciera cada foto con su plano al lado, lo que nos permitía ir dibujando en tiempo real los puntos negros de la ciudad.

D.P: En este primer proyecto, el interés ya se enfoca en detectar problemáticas en el contexto, ¿cómo surgió esta idea de detectar los puntos negros de la ciudad de Barcelona?

A.A: Tengo que reconocer que yo lo enfocaba hacia el plano negativo, pero ya en la primera reunión en Santa Mónica, donde éramos cuarenta (como ya sabes este proyecto se basa en consejos asamblearios, donde los participantes proponen de qué van a hablar), el grupo propuso no sólo mapear los obstáculos sino también los ejemplos de buena adaptación. Con lo cual el proyecto era casi un yin yang de lo positivo y lo negativo de la ciudad, aunque hay que decir que finalmente los obstáculos fueron mucho más numerosos que esos ejemplos de buena adaptación.

D.P: Digamos entonces que megafone.net es una megáfono que amplifica las voces de los ciudadanos, una especie de speaker corner abierto, ya sea para denunciar o celebrar diferentes aspectos de la vida pública. En cualquier caso, estos procesos profanan de alguna manera la lógica del dispositivo cartográfico oficial, pues desde que se sistematiza durante el periodo colonial y se estandariza gracias a las Academias, ha servido como instrumento para la representación del poder. ¿Podría decirse que este proyecto encaja dentro de lo que viene a llamarse una Crítica de la Representación?

A.A: Básicamente lo que busca este proyecto es precisamente eso: que los que no tengan oportunidad se autorrepresenten. La Barcelona vista por personas con diversidad funcional fue el primer proyecto en este sentido, que te muestra otra ciudad y donde ciudadanos interesados nos presentan su vida: dibujando esta otra ciudad, mostrando donde están en realidad los problemas. Efectivamente es una Crítica de la Representación al uso.

D.P: Comenta Thomas L. Friedman, en su libro El Mundo es Plano, que los progresivos avances en la comunicación tecnológica han contribuido a aplanar el mundo. Pero quizás este auge de las redes planas y horizontales, como facebook y otros sistemas de comunicación móvil (justamente coincidimos estos días con el World Mobile Congress), de alguna manera esconde una topografía compleja donde continúan existiendo diferencias sociales y estratos de poder. ¿Cree que su trabajo devuelve una cierta tridimensionalidad a esta imagen plana de la realidad?

A.A: Partimos de una casualidad, y es que facebook nació en el mismo año que megafone.net. En realidad no me interesa mucho la comparación, porque efectivamente son dos cosas bien distintas, pero es curioso que facebook.movil no empezara hasta 2009, es decir que íbamos cinco años por delante, de hecho la primera vez que se publicó en internet desde móviles se hizo con megafone.net. Facebook es una red que se basa en relaciones de amistad, y las publicaciones se comparten básicamente con esta red de amigos. Megafone.net sin embargo, es una red mucho más pequeña de gente que se conocen personalmente y que publican para el mundo como si utilizaran un megáfono. Si esto es lo que llamas tridimensionalidad, pues sí, porque en realidad lo que está mostrando es esa otra capa social.

D.P: Sin embargo, esa otra capa social finalmente acaba siendo absorbida por ese mapa supuestamente aséptico como es google.maps, que además reproduce una proyección tan polémica como es la de Mercator. ¿Qué piensa sobre esta paradoja?

A.A: Por problemas técnicos, en los iPad disponibles en estos momentos en la sala de la exposición del MACBA, hemos tenido que utilizar para alguno de los proyectos el sistema Open Street Map que como sabes es colaborativo y puedes utilizar todas las capas que quieras. En realidad era algo que hace años que quería hacer, pero contábamos con el inconveniente de tener hechas todas las adaptaciones (y los gastos derivados de programación) en un sistema que ya funcionaba como era google.maps. Seguramente acabaremos poniéndolo todo en Open Street Map, precisamente por esto que estabas apuntando de google: esa representación aséptica del mundo. Pero por otro lado, también es interesante intervenir estas cartografiáis asépticas. Por ejemplo, se me ocurrió algo en un momento dado que aún no lo he llevado a cabo, que sería por ejemplo, utilizar google.streetview y de alguna manera encajar los escalones que fueron encontrados en Barcelona por el grupo de participantes con diversidad funcional; que de alguna manera estas barreras pudieran incluirse ahí.

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Interface
megafone.net, Antoni Abad, 2004-2014

D.P: Entiendo la posición que plantea sobre este punto, pero me genera ciertas dudas el hecho de que esta tecnología se origine precisamente gracias a investigaciones financiadas por empresas con intereses comerciales…

A.A: En realidad yo he utilizado la tecnología sobre mínimos. Utilizamos teléfonos móviles porque no encontramos un dispositivo mejor. Ese aparato realmente me fascina. Claro que han aparecido interfaces que están pensadas con un punto de vista comercial, pero sin embargo, son tecnologías que dándoles la vuelta pueden servir para otras cosas. Por ejemplo, las google.glass, que aunque estén pensadas con fines comerciales, creo que podría funcionar para personas invidentes que pudieran utilizarlas para geolocalizar información y compartirla con otras personas en la misma situación. Por lo tanto me interesa que se investigue en estas nuevas tecnologías.

D.P: Cuénteme un poco sobre el proceso de trabajo en megafone.net, ¿cómo llega a advertir las problemáticas de cada contexto? ¿Cómo procede a partir de ahí?

A.A: Cada vez ha sido distinto. Yo no tengo un plan de trabajo o una hoja de ruta, que es algo que quizás funcionaría más en el ámbito empresarial. Cuando me ofrecieron hacer un proyecto en México, por ejemplo, me acordé de los taxistas, esos taxistas que son acusados de criminales, pero que en realidad son ellos las víctimas de los asaltos. En otros casos como en San José de Costa Rica, se trataba de un contexto que desconocía, así que le pregunté a la curadora con qué grupos podríamos trabajar. Me propuso varios colectivos y acabamos decidiendo que quizás el mejor grupo con el que podríamos trabajar eran los inmigrantes nicaragüenses por su enorme implicación, así como por lo numeroso de este colectivo.

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Taxistas en México D.F;
Antoni Abad, 2004-2014

Colombia fue un caso más especial porque en lugar de haber un grupo habían dos, lo cual había sido una propuesta mía a raíz de conversaciones que tuve con amigos colombianos. Estas conversaciones me habían permitido detectar que a causa del conflicto que todos conocemos, hay un gran desplazamiento de personas (los llamados deplazados), debido al abandono de los entornos rurales para instalarse en los suburbios de las ciudades. Pero además advertí que había un programa al cual se podían acoger personas que desertan de los grupos armados ilegales. Se trataba de un programa de inclusión social para intentar recuperar la integración de estas personas. Estos grupos están de incógnito en las ciudades y asisten a estas sesiones. Entonces fue cuando propuse trabajar con dos grupos a la vez: un grupo de desplazados y un grupo de personas desvinculadas con los grupos armados ilegales. Pero me advirtieron que ello podría poner en peligro la integridad física de los participantes, ya que unos han tenido que desplazarse a causa de la violencia de los otros. Así que dándole la vuelta a la tortilla, propuse que nos reuniéramos en días distintos pero que las publicaciones tuvieran lugar en un único espacio virtual: el mismo canal de comunicación. De esta manera, ese espacio de diálogo que no podía darse presencialmente, quizás pudiera darse en internet. Así que empezamos con esas dobles sesiones (lo que suponía un doble trabajo), pero al cabo de dos semanas, pudimos comprobar cómo los tags de los trabajos en gran medida eran los mismos (conflicto, conflicto armado, reconciliación, diálogo…). Así que les comenté a ambos grupos que en realidad estaban hablando de lo mismo, y les propuse que se sentaran de una vez juntos y continuaran el proyecto así. Los dos grupos aceptaron hacerlo, lo cual era algo insólito.

D.P: ¿Podríamos decir entonces, que megafone.net acaba actuando como un intermediario entre estos dos grupos?

A.A: Quizás podríamos hablar mejor de mediador. Aunque es algo que yo tampoco esperaba porque en este caso el proyecto incluso continuó un año más: esto lo habíamos organizamos con la Universidad de Caldas, en Manizales, así que la Universidad encontró posibilidades y creó grupos de trabajo juntos, sobre todo en la línea de programas digitales de inclusión. De esta manera, los desplazados (que casi todos son personas mayores) acabaron enseñando agricultura a estos jóvenes exguerrilleros. Hay que tener en cuenta que desplazados y guerrilleros forman parte del mismo entorno rural, encontrándonos quizás con la situación de que en una misma familia una persona sea guerrillero, otro paraco, otro militar y otro desplazado, por culpa de este proceso complejo del que en realidad todos son víctimas.

D.P: Además de la colaboración de los participantes, es cierto que también colaboran diferentes empresas e instituciones, ¿qué puede contarme de esta red estratégica?

A.A: No se trata tanto de una red, como de buscar en cada ocasión la posibilidad de llevar a cabo cada proyecto. En los últimos tiempos es mucho más fácil, porque en 2004 aún no estaban tan extendidos los teléfonos móviles que permitieran hacer este tipo de cosas (disponer de conexión internet por ejemplo). Ahora, sin embargo, cuando llegas a un lugar la gente ya tiene teléfono, de hecho hoy hay más teléfonos que líneas fijas (en África por ejemplo fue más fácil generar una infraestructura de telefonía móvil que una fija). En cualquier caso, de lo que se trataba en cada ocasión era conseguir los elementos para llevar a cabo el proyecto: básicamente conseguir teléfonos y red disponible. En cada caso ha supuesto toda una negociación y una manera de hacer. En ocasiones lo hice yo mismo, en otras fueron las propias instituciones.
En el caso de México tuvimos la suerte de que acababa de aterrizar Fundación Telefónica, y a través del Centro Cultural España en D.F. (que tenían relación directa), consiguieron los teléfonos. Sin embargo, en otra ocasión, me costó todo un año conseguir una reunión con dos jefes de marketing en la sede de Nokia en España, que tuvo lugar finalmente en 2005 y donde tuve que convencerles del interés que podría tener para ellos el proyecto. Por lo tanto la obligada negociación con empresas e instituciones, de alguna manera también se ha convertido en algo enriquecedor, pues me ha permitido desenvolverme con muy diferentes estatus, aunque ello no haya conllevado alianzas estratégicas duraderas. De todas formas, hoy en día es menos necesario el mundo de la empresa, porque la gente ya tiene teléfono, ya tiene red o sino es así, siempre existe la posibilidad de utilizar el wifi.

D.P: Parece obligado preguntarle por la exposición retrospectiva de los 10 años del proyecto megafone.net que acaba de ser presentada en MACBA. ¿Cómo se plantea una exposición de un proyecto pensado para ser visitado en internet?

A.A: En realidad, ha sido muy simple el concepto de la exposición. Se trata básicamente de presentar juntos todos los proyectos que pueden verse en internet. Evidentemente ha habido una selección, pero eso también puede hacerlo el usuario utilizando determinados tags en la red, con los que puede crear sus propias rutas e incluso una propia historia.

D.P: Pero es cierto que este tipo de display es cada vez más utilizado y no asegura una accesibilidad, posiblemente debido una falta de estrategia que permita significar e interpretar toda esa información. ¿Es tarea del artista generar estos significados? ¿Podría haberse planteado la exposición del proyecto desde una suerte de categorías?

A.A: Posiblemente sí, pero no sabría cómo hacerlo, aunque muchas veces he tenido la tentación. De hecho la exposición es un poco una tentativa de ello: decoficar todos estos datos a través de tags e imágenes. Pero si partimos de que lo importante es que la gente hable, si nos ponemos a utilizar visualizaciones diferentes a las que ellos utilizaron, podríamos hacer que el proyecto pierda sentido. Quizás tendrían que ser ellos mismos los que generaran ese significado.
Sería interesante comentar que en la primera reunión que organizamos con el grupo de diversidad funcional de Barcelona, les pedí que hiciésemos un listado de categorías de barreras. Ahí aparecieron los famosos escalones desde el principio, los lavabos, los transportes públicos, etc… Eran sobre todo espacios o barreras arquitectónicas físicas. Curiosamente, en el segundo ensayo del proyecto que se hizo en Ginebra, una ciudad con unos niveles de adaptación mucho más altos que los de Barcelona, los participantes definieron más categorías de obstáculos que los anteriores. Por ejemplo un obstáculo que en Barcelona no se definió, fue el estado del firme (el estado de las calzadas). Supongo que en Barcelona, como había más urgencia por solucionar la problemática de los escalones, el estado de las calzadas ya no era tan importante; mientras que en Ginebra, que no contaban con ese problema, el estado del suelo se convertía en una prioridad. Pero además también surgió otra categoría bien interesante, que era la desviación: cuando acudían a un edificio público, a menudo la entrada principal no es accesible y la accesibilidad de las personas con diversidad funcional está prevista por un lateral. Esto ellos lo consideraban una discriminación. Es curioso ver como las barreras no son las mismas y que depende de los niveles de adaptación que tenga cada ciudad.

image 5-webAntoni Abad – megafone.net, exposición en el Museu d’Art Contemporani de Barcelona,
18 febrero – 24 junio 2014

D.P: Teniendo en cuenta la posibilidad del arte para actuar con ciertos fines, ¿cree que el arte es un eficaz instrumento político?

A.A: Sí es verdad que haya servido en algunos casos como un instrumento político eficaz, por ejemplo en el caso de los proyectos con personas con diversidad funcional, donde después de publicar el mapa con las barreras físicas de la ciudad, se han realizado obras de adaptación de determinados lugares. Pero tengo dudas con respecto a que el arte pueda llegar a ser revolucionario. La experiencia que he vivido es que el arte puede generar un territorio micropolítico: por ejemplo cuando veo que la gente se entusiasmaba con un proyecto y se articula como colectivo. Considero que es en ese momento cuando se comienza a hacer política (una política de verdad, no una mamonería). En ese sentido creo que el arte permite generar pequeñas revoluciones personales. Don Facundo, un taxista de México D.F; un día me dijo: “Mira Antoni, después de 12 horas al volante, durante muchos años, en el tráfico infernal de esta ciudad, este proyecto me ha hecho recordar que la imaginación existe”. Para mí ya no hay vuelta atrás.

 

NOTAS:

1 Ver Farinelli, F., Del mapa al laberinto. Bernat Lladó (ed. y trad.), Icaria, Barcelona, 2013.

2 Sobre la idea de “un mundo contemporáneo plano” ver: Friedman, T.L.The World is Flat: A Brief History of the Twenty-first Century, Farrar Straus & Giroux, New York, 2005.

3 Como ya comentábamos la lógica del relato oficial aboga por la expansión del modelo en red, lo que explica que la mayoría de las experiencias desarrolladas en estos momentos se sitúen en esta perspectiva. Otras de las estrategias que se han popularizado son las ‘derivas’, que como ya sabemos fueron desarrolladas como mecanismo subversivo por los situacionistas; pero hoy en día utilizadas también como estrategia militar desde el poder hegemónico; al respecto ver: Weizman, E. A través de los muros. Cómo el ejército de israelí se apropió de la teoría crítica posmoderna y reinventó la guerra urbana. Errata Naturae, Madrid, 2012.

4“Entretien avec Michel Foucault”. Hérodote, n. 1, 1976.

5 Al hablar de “estructura desestructurada”, el artista se refiere a que no existía un servidor central, sino que las comunicaciones se daban por tecnologías peer-to-peer (de igual a igual), donde los participantes se comunicaban uno a uno, sustituyendo así un espacio virtual jerarquizado.

6 Gema Hassen-Beyes atleta paralímpicay fundadora del proyecto Bey Proaction, que tiene como objetivo integrar en la sociedad a personas discapacitadas a través del arte y el deporte.

7 Punto de posicionamiento preciso, calculado a través de radioasistencia, dispositivos de navegación aérea o satélite.

8 Se utiliza aquí una fórmula propuesta por Giorgio Agamben para transgredir el dispositivo de poder. Ver Agamben, G:Profanaciones, Edgardo Dobry (trad.),Anagrama, Barcelona, 2005.

9 Friedman, T.L.Ibid

10 Según el Conflicto Armado Colombiano, se consideran grupos armados ilegales las guerrillas de izquierda reorganizadas en las FARC y los grupos paramilitares de extrema derecha.

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